Recuerdo muy bien el día de la invasión. Llegaron sin avisar, graznando amenazadoramente, con sus erizadas plumas ocultando el sol. Pollos intergalácticos invasores, que han venido a castigar a la humanidad por la opresión de sus congéneres terrícolas. Supe inmediatamente lo que debía hacerse. Dejé mi hamburguesa de pollo a medio comer y subí a la cabina de mando. Con un dedo algo grasiento, configuré mi láser a "extra crujiente" y despegué para interceptar a los pájaros invasores. Aunque no sabía que mi mayor aventura aún estaba por venir...